El secreto de los cinco colores

Libro sin palabras

El color de oro nos hace pensar en personas muy ricas. Dios es muy rico y generoso también. Es el dueño del mundo, del sol, de las estrellas y de todo el universo.
El los creó y por eso son suyos.
El oro brillante es algo muy puro. Dios es puro y santo. Nunca ha hecho, pensado, ni dicho nada malo.
Es tan perfecto que no puede permitir que el pecado se acerque a Él. En la Biblia, el libro de Dios, leemos “Santo, santo, santo es el Señor.” (Isaías 6:3)
En la Biblia leemos también del hogar de Dios en el cielo. Es un lugar donde no hay dolor ni lágrimas.
Las calles son como de oro. Dios quiere que tú y yo vayamos a vivir en el cielo con Él, pero hay un gran problema…
Es el pecado. El corazón oscuro nos recuerda eso. El pecado es cualquier cosa que dices, piensas o haces que no agrada a Dios, por ejemplo hacer trampas, decir palabrotas, mentir.
El pecado no puede entrar en el cielo.

La Biblia dice que todos pecaron (Romanos 3:23).
Eso nos incluye a ti y a mí. Todos nacemos con un deseo de hacer lo que es malo. Nadie tuvo que enseñarnos a mentir o a desobedecer.
Dios dice que el pecado ha de ser castigado. El castigo es estar separado de Dios para siempre y estar para siempre con los criminales y abusones. Eso es lo que merecemos.
Dios sabía que había pecado en tu vida y en la mía. Sabía que no podíamos hacer nada para quitarlo. Dios nos amó tanto que envió a su único Hijo al mundo para solucionar el problema de nuestro pecado.
El Señor Jesús, el Hijo de Dios, nació como bebé, creció como cualquier niño pero nunca pecó. Fue perfecto en todo.
Se ofreció a sí mismo para morir en la cruz. Tomó el castigo que nosotros merecíamos. La Biblia dice “Cristo murió por nuestros pecados.” (1ª Corintios 15:3). El color rojo nos recuerda su sangre preciosa que derramó a causa de nuestros pecados.
Después de tres días el Señor Jesús volvió a vivir. Vive ahora y vivirá para siempre.
El corazón limpio nos dice que podemos recibir de Dios el perdón y la limpieza. Cuando el Señor Jesús murió en la cruz, fue castigado en nuestro lugar y por eso Dios puede perdonarnos.
Si de verdad sientes pena por haber desagradado a Dios por tu pecado, puedes confiar en Jesús para que te perdone y te haga limpio. Podrías decirle algo como esto: “Señor Jesús, sé que he pecado y lo siento. Gracias por haber muerto por mí. Por favor ayúdame a apartarme del pecado y hazme limpio a los ojos de Dios.” Si confías en Jesús como tu Salvador, recibirás el perdón.
También recibirás la vida eterna – la vida que empieza ahora y sigue para siempre en el cielo. La Biblia dice “De tal manera amó Dios al mundo que ha dado a Su Hijo unigénito para que todo aquel que en él cree, no se pierda mas tenga vida eterna.” (Juan 3:16)
Cuando veas la hierba verde o plantas verdes, sabes que tienen vida. Cuando recibes de Dios el regalo de la vida eterna, quiere decir que tienes Su vida en ti. Y puedes crecer para amar y agradar más y más a Dios.
Estas cuatro cosas te ayudarán a crecer como hijo de Dios:

1. Ora. Habla a Dios cada día. Dale gracias y pide Su ayuda.

2. Lee unos versículos de la Biblia y obedece lo que pone.

3. Habla a otros de Jesús.

4. Cuando peques, pide a tu Padre celestial que te perdone.

Dios promete “No te dejaré nunca” (Hebreos 13:5).
¿Has hecho una decisión de pedir el perdón de tus pecados y recibir el regalo de Dios? Si es así,
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